Fray Bienvenido de Dos HermanasPrimer Santo en la historia de nuestra ciudad |

El Santo Padre Beatificará a Fray Bienvenido el día 11 de Marzo de 2001.
En Dos Hermanas, Sevilla, nace José de Miguel Arahal el
17 de Junio de l887. Es uno de los nueve hermanos de los
consortes Miguel y María. Aprende las primeras letras en las
escuelitas del pueblo y, a los doce años, se va con los
terciarios capuchinos que detentan la Escuela de Reforma de San
Hermengildo, en su pueblo natal.
Al ser presentado en el convento de Monte Sión de Torrent al Venerable P. Luis Amigó, éste le dice: Bienvenido seas, hijo mío, y Bienvenido será en lo sucesivo su nombre en religión. El 15 de abril de 1905 hace su primera profesión religiosa y, seis años más tarde, emite sus votos perpetuos. En la primavera de 1920 es ordenado de presbítero.
En la congregación de terciarios
capuchinos desempeña los cargos de superior, maestro de
novicios, consejero y vicario general y, finalmente, general de
la congregación desde 1927 a 1932. Durante su generalato impulsa
la promoción vocacional, apoya la capacitación científica de
los religiosos y propicia la apertura de la obra a Hispanoamérica.
El P. Bienvenido trata siempre de inculcar las devociones que él mismo practica, especialmente a Jesús Sacramentado, a la Virgen de los Dolores, al Seráfico Padre San Francisco y al Sagrado Corazón de Jesús.
Cuando el 20 de Julio de 1936 la Escuela de Reforma de Santa Rita es asaltada, el P. Bienvenido sigue con su hábito y es el último en abandonarla. El 31 de Julio, y acompañado a la fuerza por dos milicianos, hubo de acudir al Banco de Vizcaya primero, y luego al de España, a sacar los fondos de la Escuela. Acto seguido le arrebatan el dinero y, conducido violentamente a la Pradera de San Isidro, allí fue asesinado.
Sus biógrafos nos trazan la semblanza del P.
Bienvenido como un religioso de espíritu recto y fuerte,
exigente consigo mismo y con los demás, adornado de grandes
dotes de gobierno, muy tenaz en sus propósitos apostólicos, muy
amante de la congregación y de su obra de reeducación de
menores, gran promotor de vocaciones religiosas y sacerdotales, y
de una profunda espiritualidad.